Este verano fui de viaje con mi familia a Italia. En el visitamos muchas ciudades y muchos puntos, a mi parecer, de gran interés arquitectónico. Entre ellos se encuentra Pisa, la cual es reconocida por su torre, pero dejando esta a parte, cerca de ella encontramos la catedral. Esta llamó mi atención no solo por sus dimensiones, sino también por sus pequeños detalles, tanto en la fachada como en el interior. La fachada a la altura de nuestros ojos es lisa, pero si miramos un poco más arriba, podemos apreciar los sutiles y complejos detalles. Además, en su interior podemos apreciar un techo dorado, el cual también está compuesto por pequeños detalles, así como los pilares de la entrada principal.

Esta catedral fue fundada en 1604 y su forma y distribución no es nada surgido por casualidad, ya que, visto en planta, la catedral forma una cruz, símbolo de las actividades que se van a realizar en su interior. Esta característica fue muy usada en el neoclasicismo y esto me pareció curioso, ya que el neoclasicismo apareció a partir del siglo XVIII, mientras que esta catedral fue fundada en el siglo XVII. De esta manera podemos apreciar cómo el uso de las formas para describir las actividades realizadas en el interior sí existía anteriormente al neoclasicismo, pero fue este movimiento el que lo generalizó.

Además, la catedral es del movimiento románico; este movimiento data entre los siglos X y XII. Por esto, me gustaría recalcar que la catedral fue fundada en el siglo XVII y sí, es una catedral románica ya que el proyecto fue diseñado en el siglo X. Pero su construcción fue lenta y con una gran variedad de sucesores arquitectos.

En resumen, esta catedral tiene mucha historia; ha pasado por las manos de numerosos arquitectos y tiene un largo y costoso trabajo que cuando vemos la catedral podemos entender.

Bibliografía:

Piazza del Duomo – Cattedrale di Santa Maria | Comune di Pisa – Turismo